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Un indiecito travieso


     Comprensión de textos  ¿De quién se hablará en la       Huampi era un indiecito travieso y descuidado,
          1 Analiza y lee el siguiente texto.

                       Antes de la lectura
                                                             que corría por los valles,  sin importarle los
                                                             animalitos y árboles que allí vivían. Le gustaba
                    lectura?
                                                             arrojar piedritas  al  agua y como lo hacía en
                    ¿Qué observas en las imágenes?
                                                             forma  violenta, muchas veces golpeaba a los
                    ¿Qué travesuras imaginas que
                    hará el indiecito?
                                                             animales que por allí pasaban.
              Las vizcachas  decían: “¡Alguien tiene que detener a este niño!” Un ñandú agregó:

              “¡Dímelo a mí! Ya casi no tengo plumas. Me da cada susto que casi estoy calvo”.
              Los padres de Huampi se esforzaban para que su hijo aprendiese a cuidar todo lo que le

              rodeaba, pero el pequeño era muy desobediente y no cambiaba su comportamiento.
              Cansado que el indiecito destruyera la naturaleza a cada paso que daba, el cacique de

              la tribu decidió hablar con la india más anciana y sabia de la región.
              Pachamama, así se llamaba la abuelita, respetaba y amaba mucho a la naturaleza y

              representaba para los indios a la tierra misma: era generosa, simple y buena. Ella dijo: “Ya
              le daremos una lección a ese pequeño. Aprenderá a respetar a la tierra y a todas las

              criaturas que en ella viven”. Un viento cálido sopló y la abuelita tuvo una gran idea.
              La Pachamama le pidió ayuda al viento Zonda y exclamó: “¿Puedes colaborar conmigo

              para que este indiecito travieso deje de dañar a la naturaleza, molestar a los animales y
              a la gente?” Se  escuchó  un  silbido que  se entendió  como  un  “Por  supuesto,  cuenta

                                                                        conmigo”.
                                                                        A la tarde siguiente, el viento vio a

                                                                        Huampi tomar  una piedrecita para
                                                                        arrojarla, entonces sopló con toda su

                                                                        fuerza,  desviando así su recorrido.  El
                                                                        niño volvió a intentarlo y Zonda una y

                                                                        otra vez, desvió cada piedrita.


                                                                                Durante la lectura
                                                                             ¿A     quiénes      maltrataba       el
                                                                             indiecito?

                                                                             ¿Quién se encarga de darle una
                                                                             lección?

                                                                             ¿Seguirá haciendo travesuras?



      64                   Practica tus habilidades en el Libro de Actividades (pág. 74 al 76)                   ediciones
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